diciembre 1, 2020

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La vigencia del pensamiento de F. Engels en la praxis contemporánea

Busto de F. Engels en el jardin del Instituto Smolny, San petersburgo, Rusia.

El presente artículo de opinión tiene como propósito de reivindicar la vigencia del pensamiento de Federico Engels en la praxis contemporánea y rendir homenaje en el marco del bicentenario de su natalicio que se cumple el día 28 de noviembre de 2020.

La pretensión de este escrito es enriquecer los argumentos que, en ocasión del bicentenario de su natalicio, nos instan a rendir homenaje al dirigente comunista Federico Engels. Así mismo se busca reivindicar su legado al recordar su valiosa contribución en la superación del socialismo utópico y robustecimiento del socialismo científico que fundó junto con Carlos Marx cuando se publicó por primera vez en 1848 el Manifiesto del Partido Comunista.

En ese sentido al interior del movimiento obrero la aportación teórica de F. Engels es de suma importancia, ya que sin su contribución la clase obrera no habría elevado su conciencia de clase a la altura de las circunstancias históricas del siglo XIX.

Algunas de sus contribuciones se refieren al esclarecimiento del problema de la vivienda; el descubrimiento de las causas de la miseria y degeneración de la clase obrera en Inglaterra; la sistematización de las leyes y categorías del materialismo dialéctico, así como su aplicación en diferentes ámbitos del conocimiento; y la demostración de la relación existente entre el movimiento mecánico más sencillo de la naturaleza y el movimiento social más complejo. Así mismo esta obra escrita, incluida la correspondencia, también sirvió de base para articular la estrategia de la 1ra y 2da Internacional. En efecto, la filosofía de este gran pensador socialista merece ser considerada un modelo teórico digno de estudiar e imitar, sin llevar la imitación a sus últimas consecuencias, para dar una explicación científica y crítica de la realidad actual. 

La filosofía es una concepción más sistemática, lógica y coherente de la realidad opuesta al sentido común que rige el comportamiento de la mayoría de la población. Por otro lado también se considera una reflexión de segundo grado que aborda los aspectos internos de las cosas que se alcanzan a experimentar a través de los sentidos. De ahí se infiere que para contar con principios firmes y congruentes sea necesario sistematizar los conocimientos adquiridos, desarrollar el razonamiento lógico y el pensamiento crítico.

Si bien Carlos Marx concibió el materialismo dialéctico F. Engels sentó las bases del sistema filosófico al dotarlo de un soporte científico sólido, ya que sus premisas y supuestos encuentran su comprobación y perfeccionamiento en los resultados de los diversos campos del conocimiento científico. Dichas contribuciones permitieron un desarrollo ulterior del materialismo dialéctico que superó con firmeza los errores metafísicos, mecanicistas y en última instancia religiosos de anteriores sistemas filosóficos de corte materialista e idealista.

Sobre esta filosofía es importante señalar que, como cualquier otra ciencia, su estudio requiere de orden, disciplina y constancia para poder asimilar a cabalidad lo que es; sus problemas fundamentales; sus diferencias respecto a las demás ciencias; entender lo que son la materia y la conciencia; las leyes fundamentales de la dialéctica, debido a que en conjunto revelan los aspectos más importantes y sustanciales del desarrollo y de la unidad del mundo; y las categorías del materialismo dialéctico, puesto que son conceptos que reflejan los nexos más generales y esenciales de los objetos y fenómenos de la realidad.

Con relación a las leyes fundamentales de la dialéctica se debe precisar primero que la Ley de los cambios cuantitativos a cualitativos considera que la evolución se realiza primeramente de modo gradual, pero llega un momento en que el Ser se supera a sí mismo, y se produce un cambio de fase diferente a la anterior; luego, la Ley de la unidad y lucha de contrarios parte de que un Ser siempre contiene su propio contrario, con el cual entra en oposición y lucha; y, por último, la Ley de la negación de la negación considera que todo está en continuo devenir, en constante proceso de superación, no hay nada absolutamente estático, definitivo o sagrado.

En cuanto a las categorías filosóficas del materialismo dialéctico me gustaría dejar claro que además de elaborarse en la práctica social e histórica de la humanidad abarcan un mayor número de fenómenos de la realidad y son aplicables, sin excepción, a todos los objetos y fenómenos de la realidad. En otras palabras dichas categorías nos permite comprender las relaciones de causa-efecto; identificar de los fenómenos lo esencial; la interacción dialéctica de contenido y forma; la concatenación dialéctica de lo singular y general; el nexo entre necesidad y casualidad; y las relaciones mutuas de posibilidad y realidad, así como de su recíproca transformación. Es por tal motivo que dichas categorías filosóficas se diferencian de los conceptos habituales y de las categorías de determinadas ciencias.

En efecto, las leyes son el cimiento y las categorías el punto de apoyo de la teoría marxista del conocimiento que igualmente permite comprender el papel de la práctica y otras cuestiones relacionadas con la verdad. Sin embargo, todos estos instrumentos intelectuales de interpretación, análisis y crítica de la realidad no sirven de nada si jamás se llevan a la práctica.

Por tal motivo es de suma importancia la correlación de lo anterior con la praxis concebida por el general Engels, puesto que la filosofía del materialismo dialéctico orienta el pensamiento hacía la acción o práctica. En ese sentido la praxis concebida por la teoría marxista es una actitud práctica que quiere superar la mera contemplación del mundo mientras se conserva la teoría filosófica, pero en un plano superior, como es el hecho de llevarla a la práctica. En otras palabras el tipo de acción que buscó C. Marx y F. Engels fue justamente una acción guiada por la idea. Por tanto, el socialismo científico nos hizo transitar de la filosofía contemplativa a la filosofía de la praxis.

Dicho lo anterior conviene subrayar que esta acción guiada por la filosofía materialista dialéctica debe ser mediada por un proceso de toma de decisiones basado en evidencia científica para dar solución o respuesta a un problema, una dificultad o una duda, ya que solo mediante el método científico es posible discernir entre la diversidad de juicios que se postulan como solución. De modo que adoptar una determinación basada en la ciencia significa elegir la mejor opción posible para resolver el asunto crítico en cuestión. En cambio no hacerlo de este modo aumenta el riesgo de consecuencias no deseadas en las operaciones de cualquier tipo de organización social. De ahí que no resulte sencillo elegir de entre varias opciones una alternativa que sirva de estrategia de intervención en el caso concreto y determinado por un contexto, pues si no contamos con el punto de vista adecuado difícilmente daremos al clavo. Es por esto que basándose en la ciencia no solo aprendes a organizar tus acciones individuales sino también las colectivas.

Por tanto, el mejor modo de saber si existe identidad entre la teoría y la práctica es midiendo los resultados de la actividad política de los miembros con base en las pautas y el programa de acción adoptados por la mayoría de una agrupación social.

En suma, declarar la vigencia de la filosofía de Federico Engels es reivindicar una de las elaboraciones intelectuales más sistemática, lógica y congruente del mundo en la historia del pensamiento filosófico y esto precisamente se debe a que “…la dialéctica es la forma de pensamiento más importante para las modernas ciencias naturales [sociales y humanistas], ya que es la única que nos brinda la analogía, y por lo tanto el método para explicar los procesos de desarrollo en la naturaleza, las concatenaciones en sus rasgos generales y el tránsito de un terreno a otro de investigación”[1]

Por tales motivos reivindicar el materialismo dialéctico como la proposición fundamental en la que hasta la fecha se ha basado el razonamiento de los grandes intelectuales del proletariado y otros continuadores que han enriquecido esta moderna concepción de la realidad no es más que reconocer el gran paso que ha dado la humanidad en la comprensión de las leyes que rigen los fenómenos sociales.

En conclusión, es imprescindible el estudio de la filosofía del General Federico Engels para guiarnos en el estudio científico y crítico de la lucha de clases, así como para evitar caer en cualquier falsificación de la realidad; pues solo así es posible lograr derrocar el poder de los monopolios, eliminar el sistema de trabajo asalariado e instaurar un régimen superior, que elimine la explotación del hombre por el hombre y traiga a ésta tierra que nos sujeta la paz con justicia social. 

Referencia:

[1] Federico Engels, Antidüring, Ediciones de Cultura Popular, México, 1980, pag. 319.